UNA APUESTA POR LA SEGURIDAD ENERGÉTICA

La región SICA tiene una matriz energética de un 60,8% a base de recursos renovables, pero requiere seguir diversificando sus fuentes de producción de energía para ir reduciendo los costos.


en 2017, la generación de energía eléctrica en los países pertenecientes al subsector eléctrico del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) provino en un 60,8% de fuentes renovables. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) atribuye la producción hidroeléctrica record en ese año a un régimen de lluvias favorable.

La producción de electricidad en la región alcanzó los 68.015 GWh, lo que representa un crecimiento anual de 1,1%, inferior al incremento registrado en 2016 (3,8%). El total de energía renovable producida en 2017 fue de 41.374 GWh. El 71% provino de fuentes hidráulicas, 8,7% de proyectos geotérmicos, 8,6% de energía eólica, 8% de cogeneración con biomasa en ingenios azucareros, 3,5% por fuentes solares, y 0,1% a partir de biogás.

La generación de energía por fuentes renovables en cada país en 2017 fue del 99,7% en Costa Rica, 91,3% en Belice, 74,4% en El Salvador, 72,3% en Panamá, 69,9% en Guatemala, 61,2% en Honduras, 53,8% en Nicaragua, y 16,8% en República Dominicana.

La capacidad instalada a diciembre 2017 fue de 20.794 MW, representando un aumento de 2,4% en comparación a la registrada en 2016. Guatemala fue el país con mayor capacidad instalada con 19,6%. Le sigue República Dominicana con 18,0%, Costa Rica con 17,0%, Panamá con 16,4%, Honduras con 12,4%, El Salvador con 8,9%, Nicaragua con 7,1%, y Belice con 0,8%.

Las adiciones de capacidad instalada de los sistemas nacionales interconectados de la región superaron los 800 MW en 2017, de los cuales cerca de tres cuartas partes corresponden a fuentes renovables.

La región SICA generó 26.641 GWh con hidrocarburos y combustibles fósiles. República Dominicana produjo la mayor cantidad de energía térmica (51%). Guatemala generó el 13% de la energía térmica de la región, seguido por Honduras con el 12,6%, Panamá con el 11,4%, Nicaragua con 7%, y El Salvador con 4,8%. Costa Rica y Belice generaron un 0,1% cada uno.

SEGURIDAD ENERGÉTICA

La seguridad energética considera acciones para la generación de energía procurando la diversificación de la matriz energética, con énfasis a los recursos nacionalmente disponibles. Asimismo, implica que la energía generada sea distribuida a los centros de consumo. Es necesario considerar acciones para asegurar la transmisión y distribución de la energía generada que garantice el abastecimiento a los consumidores de forma continua, con la calidad técnica requerida y con los costos razonables para que ésta sea consumida y satisfaga todas las necesidades energéticas.

“La eficiencia – desde la generación hasta su consumo– se vuelve una de las variables más estratégicas para alcanzar la seguridad energética. Tanto la generación, distribución y consumo implican costos asociados y la eficiencia, y por lo tanto permiten minimizar las pérdidas”.

Consejo Nacional de Energía de El Salvador

El Consejo Nacional de Energía (CNE) de El Salvador a través de sus Direcciones de Desarrollo de Energías Renovables, Eficiencia Energética y Mercado Eléctrico explica que la eficiencia – desde la generación hasta su consumo– se vuelve una de las variables más estratégicas para alcanzar la seguridad energética. Tanto la generación, distribución y consumo implican costos asociados y la eficiencia, y por lo tanto permiten minimizar las pérdidas. Es decir, reducir los recursos utilizados que generan ningún valor, o bienestar.

“La eficiencia permite, en primer lugar, reducir los costos, optimizar el precio de la energía disponibles, haciéndola más accesible para cualquier uso final y sobre todo permite contar con la cantidad de energía suficiente para todas las necesidades que implican el desarrollo social y económico de un país. En definitiva, tanto la seguridad energética como la eficiencia son dos conceptos que deben estar presentes en la formulación de las políticas energéticas, y que debe ser una de las consideraciones fundamentales para el desarrollo social y económico de un país”, expresan los directivos del CNE.

Las energías renovables contribuyen a mitigar los impactos del cambio climático, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Desde el punto de vista de país contribuye a la balanza comercial al no importar insumos, y por consiguiente evitando la fuga de divisas. El uso de energías renovables garantiza un precio estable a largo plazo sin el riesgo de variaciones por la importación de combustibles. Atraen empleo, desarrollo económico e inversión a las zonas en las cuales se desarrollan los proyectos, que en su mayoría son zonas rurales.

En el marco del Acuerdo de París acordado en la COP21 en diciembre de 2015, El Salvador asumió el compromiso de actualizar su Política Energética Nacional y el marco legal relacionado.

PROMOCIÓN DE ENERGÍA LIMPIA

La Política Energética de El Salvador recoge aportes de un amplio proceso de consulta entre los principales actores del sector energético. Define líneas estratégicas como la diversificación de la matriz energética y fomento de las fuentes renovables de energía, el fortalecimiento de la institucionalidad del sector energético y protección al usuario, e innovación y desarrollo tecnológico. Bajo éstas líneas se desarrollan diversas acciones, con el fin de adoptar las energías limpias.

La legislación y marcos regulatorias serán revisados y actualizados con el fin de promover el máximo aprovechamiento de las energías renovables a todas las escalas, siguiendo para ellos criterios de máxima eficiencia y relación costo-beneficio. Del mismo modo, se dispondrán o actualizarán las normativas para maximizar el ahorro y la eficiencia energética. Por ello, la Política Energética Nacional 2010-2024 – y toda futura política energética nacional– promoverá la diversificación de la matriz energética del país, priorizando y disponiendo todos los medios al alcance para impulsar el desarrollo y uso generalizado, a todas las escalas, de las energías renovables.

“Debemos tener una matriz energética equilibrada con las diferentes tecnologías y un plan de expansión de generación y transmisión para el corto y mediano plazo congruente con el crecimiento de la demanda”.

Christopher Kafie, Vice-presidente del Grupo Luz y Fuerza (Lufussa)

El Salvador impulsó cuatro licitaciones dirigidas específicamente a la contratación de energía eléctrica procedente de fuentes renovables, y una abierta a la competencia entre tecnologías renovables y gas natural. Como resultado de estos procesos se adjudicaron 355 MW de potencia que utilizarán gas natural para la generación de electricidad, y 304,04 MW de capacidad procedente de proyectos renovables de tecnología solar fotovoltaica, pequeñas centrales hidroeléctricas, biogás, y eólica.

“Producto de estos procesos se espera que entre 2019 y 2021, aproximadamente 198 MW en capacidad procedente de plantas solar fotovoltaica y una eólica, más una planta de 380 MW de capacidad que utilizará gas natural, aporten energía limpia en El Salvador. Todo esto sin contar proyectos de generación eléctrica con recursos renovables que se desarrollan en redes de distribución eléctrica bajo figuras financieras diferentes a las licitaciones promovidas por el Estado, ya sean con fines de autoconsumo o venta total o parcial de energía”, puntualiza el CNE.

PRODUCCIÓN DE ENERGÍA DE MANERA SOSTENIBLE

Christopher Kafie, vice-presidente del Grupo Luz y Fuerza (Lufussa) – empresa generadora de energía con operaciones en seis países de Latinoamérica y con 760 MW instalados en distintas tecnologías termoeléctrica, hidroeléctrica, fotovoltaica, biomasa y eólica–, explica que todas sus empresas operativas mantienen un cumplimiento estricto con todas las leyes ambientales en los diferentes países donde opera.

“Algunas de nuestras acciones implementadas para disminuir nuestra huella de carbono y mejorar nuestra eficiencia energética en la generación de energía incluye mejorar la calidad del combustible Heavy Fuel Oil (HFO) que estamos utilizando, con tiene parámetros más estrictos. Hemos aumentado el control en la combustión del combustible, realizamos un cambio de turbo cargadores que disminuyen el stress térmico en las máquinas, e implementamos mejoras en el sistema de tratamiento de aguas residuales y desechos de lodos”, describe Kafie.

El ejecutivo de la empresa de capital hondureño recalca que han ayudado a generar conciencia ecológica en el personal a través de entrenamientos y charlas. A su vez, están plantando más de un millón de árboles maderables que serán ubicados en zonas protegidas y cuencas de agua en varias zonas de Honduras. “Hemos invertido en lámparas LED, que permiten disminuir el consumo de energía y aportar en la eficiencia energética del sistema, reduciendo hasta en un 60% el consumo de energía al tiempo que mejora el ambiente de trabajo porque tiene mayor concentración de iluminación”.

Para suplir buena parte del consumo interno de las instalaciones de las plantas (almacenes, oficinas administrativas, terminal de combustible) la empresa ha instalado paneles fotovoltaicos, reduciendo el consumo de combustibles para atender la demanda interna de energía.

Kafie comenta que el gobierno hondureño ha impulsado una ley para la promoción de las inversiones en proyectos de energía de fuente renovable que ha permitido el crecimiento de las inversiones en dicho sector y la diversificación de la matriz energética. “Debemos tener una matriz energética equilibrada con las diferentes tecnologías y un plan de expansión de generación y transmisión para el corto y mediano plazo congruente con el crecimiento de la demanda”.