PANORAMA FINANCIERO CENTROAMERICANO EN 2019

El sistema bancario centroamericano mantendrá adecuados niveles de solvencia y liquidez.


el sistema financiero regional se mantuvo estable durante 2018. Le afectó levemente la desaceleración económica internacional, el deterioro en los términos de intercambio y la incertidumbre derivada de tensiones y conflictos ocurridos en la geopolítica internacional.

“Las agencias calificadoras de riesgo estiman para 2019 que los sistemas bancarios de la región continuarán con niveles de liquidez adecuados, con una rentabilidad de dos dígitos y una solvencia por encima de lo requerido legalmente en cada país”, dice Erick Vargas, presidente del Consejo Centroamericano de Superintendentes de Bancos, Seguros y Otras Instituciones Financieras (CCSBSO).

El 2019 será un año extremadamente complejo para la banca latinoamericana. Varias condiciones pondrán en el límite a las gerencias de los bancos de la región. Factores como el probable freno de la economía de Estados Unidos, la subida de tasas de interés y el efecto perverso del aumento de la percepción de riesgo regional tendrán un papel que se deberá analizar.

Es esperable que continúe la venta de activos bancarios de empresas multinacionales a operadores financieros locales y regionales. El panorama de estabilidad con crecimientos bajos y tensiones derivadas de crisis políticas alejan a los grandes inversores de sus operaciones locales.

“Afortunadamente hay otros factores que permitirán compensar estas presiones negativas. La reducción en la cotización del petróleo y el continuo crecimiento de las remesas apoyarán el financiamiento de la balanza de pagos y el flujo de divisas, incrementando la liquidez sobre todo en Centroamérica y República Dominicana, a excepción de Costa Rica. En este último, el plan fiscal, si es exitoso, logrará que la economía se reactive e inicie el largo camino del ajuste para sanear la economía pública. En el caso de Nicaragua, habría que ver si se logra un escenario político que permita al menos que la economía no continúe deteriorándose”, explica Oscar M. Jasaui, presidente de Pacific Credit Rating (PCR).

“La reducción en la cotización del petróleo y el continuo crecimiento de las remesas apoyarán el financiamiento de la balanza de pagos y el flujo de divisas incrementando la liquidez sobre todo en Centroamérica y República Dominicana, excluyendo Costa Rica”.

Oscar M. Jasaui, presidente de PCR

Gary Barquero, presidente de SCRiesgo Rating Agency, comenta que en Nicaragua la plaza bancaria comercial ha resistido hasta el momento un deterioro significativo de los indicadores financieros. No obstante, una prolongación del entorno retador que vive dicho país puede incidir en un debilitamiento más acelerado de sus indicadores. Asimismo un eventual adelanto de las elecciones en ese país podría tener repercusiones en el sector bancario y financiero.

Diego Masola, vicepresidente senior para Scotiabank Centroamérica precisa que en el caso de Costa Rica, los retos vienen por la parte de cambios regulatorios y mayor incertidumbre en los aspectos macroeconómicos hasta que el país logre el punto de acomodo.

ESTABILIDAD FINANCIERA

La estabilidad financiera se refiere a la capacidad de los intermediarios financieros, la infraestructura y los mercados financieros de realizar adecuadamente sus funciones en tiempos normales y de resistir choques adversos a nivel sistémico. En Centroamérica, para preservar la estabilidad financiera y fortalecer la resiliencia del sistema financiero, se ha avanzado en el desarrollo y la implementación de políticas macroprudenciales, las cuales tienen como objetivo mitigar el riesgo sistémico.

“Entre las políticas macroprudenciales más comunes en la región, orientadas al sector hogares, podemos señalar que se han implementado límites al valor de garantía con relación al monto del crédito y el límite al servicio de la deuda con respecto al monto de ingresos del deudor, ambos con el objetivo de mitigar el surgimiento de vulnerabilidades que pongan en riesgo excesivo al sistema financiero”, analiza el presidente del CCSBSO.

“En cuanto a limitar posibles presiones en el mercado cambiario, algunos países de la región han implementado límites al monto de créditos en moneda extranjera y requerimientos prudenciales a deudores no generadores de divisas, entre otras. Asimismo, algunos continúan en la fase de implementación de razones de cobertura de liquidez y de apalancamiento”.

LIQUIDEZ

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“Las agencias calificadoras de riesgo estiman para 2019 que los sistemas bancarios de la región continuarán con niveles de liquidez adecuados, con una rentabilidad de dos dígitos y una solvencia por encima de lo requerido legalmente en cada país”.
Erick Vargas, presidente del CCSBSO

Las carteras de los bancos continuarán concentradas en el sector consumo y su liquidez para financiar futuras operaciones seguirá determinada principalmente por las captaciones en depósitos (vista y plazo) y residualmente por otras fuentes de fondeo. Barquero advierte que “los depósitos en la región continuarán mostrando estabilidad y no se prevé existan cambios en el corto y mediano plazo. El sector muestra niveles de liquidez adecuados para los riesgos asumidos y puede soportar crecimientos inmediatos de cartera”.

La situación no será la misma para todos los países de Centroamérica en 2019. “Algunos países se beneficiarán del flujo de remesas para sostener su liquidez. Sin embargo, otros como Nicaragua y Costa Rica requerirán el apoyo del Fondo Monetario y de los mercados globales, si tienen acceso. Panamá en menor medida, mientras que República Dominicana dependerá de ambos”, opina Jasaui.

“La subida de las tasas de interés en Estados Unidos conlleva un mayor proteccionismo hacia lo interno, y se vuelve más relevante para los países exportadores la necesidad de reinventarnos, buscar nuevos mercados y ser cada vez más eficientes”, afirma Masola.

“Los depósitos en la región continuarán mostrando estabilidad y no se prevé existan cambios en el corto y mediano plazo. El sector muestra niveles de liquidez adecuados para los riesgos asumidos y puede soportar crecimientos inmediatos de cartera”.

Gary Barquero, Presidente de SCRiesgo

POLÍTICA MONETARIA

República Dominicana y Honduras tienden a usar el tipo de cambio como ancla nominal. Guatemala no ha sido muy activo en el uso de la política monetaria como instrumento de estabilización macroeconómica. En Costa Rica, el Banco Central ha reaccionado de forma más predecible ante la apreciación del dólar: entre abril del 2017 y octubre del 2018 la tasa de política monetaria pasó del 2,5% al 5,25%.

“Estos países, con excepción de Nicaragua, están creciendo en forma robusta y sostenida y por lo tanto no necesitan recurrir a la política monetaria para estimular el crecimiento. Esto es un arma que conviene utilizar cuando una economía entra en una fuerte desaceleración o recesión. En una economía que está creciendo, por ejemplo, al 4%-5%, el rol de la política monetaria debería consistir en mantener una inflación baja y estable, idealmente alrededor de un 2%, define Carlos A. Végh, Economista Jefe de Banco Mundial.

 

CRITERIOS NIIF Y LAS NORMATIVAS DE BASILEA III Y SOLVENCIA II

Los países miembros del CCSBSO han logrado distintos avances hacia la convergencia a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) y la adopción de los elementos principales de los Acuerdos de Basilea III.

“Esto no ha requerido necesariamente de mayores cambios tecnológicos en esta etapa. Sin embargo, las Superintendencias y el sistema bancario de la región han invertido en el desarrollo de modelos estadísticos y de otra índole, que les permita llevar un mejor control de riesgos y estimaciones de pérdidas esperadas en condiciones normales o en condiciones de tensión, en particular en lo relativo al riesgo de crédito y el operacional. Por otra parte, a nivel regional, varios bancos ya cuentan con sistemas con tecnología avanzada que les permite que operen integralmente con la contabilidad, lo que es pieza clave para la implementación de los nuevos criterios contables”, informa Vargas.

En cuanto a Basilea III y Solvencia II, estas constituyen un marco de referencia que, junto con la legislación y normativa local aplicable, son utilizados por los entes supervisores para realizar su actividad de supervisión, lo cual ha incidido en que las entidades adopten buenas prácticas para la gestión de los riesgos que asumen. Para ello, dichas entidades consideran la adopción de servicios tecnológicos acordes a sus necesidades, a fin de que puedan realizar oportunamente, entre otros, ejercicios de tensión, de sensibilidad o la aplicación de modelos y herramientas analíticas cada vez más avanzadas.