BRECHAS DE INVERSIÓN Y PRODUCTIVIDAD FRENAN CRECIMIENTO

El BID llama a trabajar en políticas que promuevan el ahorro y fomenten una legislación fiscal eficiente para cerrar brechas de inversión y productividad en América Latina y el Caribe.


 

América Latina y el Caribe deberían crecer más vigorosamente en años venideros, aunque por debajo del crecimiento de la economía mundial, debido a los reducidos niveles y la mala calidad de las inversiones, indica el Informe Macroeconómico 2018 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Se espera que el PIB de la región crezca 2,6% en promedio entre 2018 y 2020, lo que está en línea con los índices de crecimiento históricos. El índice de crecimiento promedio entre 1960 y 2017 fue de 2,4%. No obstante, esta tasa se encuentra rezagada con respecto a regiones como Asia y Europa, que proyectan un crecimiento de 6,5% y 3,7% en ese mismo período.

“En este informe titulado ‘La hora del crecimiento’ tratamos de entender las causas que actúan como freno para el crecimiento, entre ellos las considerables brechas de inversión y productividad. Así proponemos opciones de política prácticas dirigidas a impulsar el crecimiento, y lograr los niveles de ingreso per capital y de bienestar que quisiéramos para nuestra región y acordes con los niveles de vida de la población”, manifiesta Eduardo Cavallo, economista e investigador líder del departamento de investigación del BID.

La región podrá crecer de manera sostenible y a un mayor ritmo únicamente si elimina esos frenos, aplicando las medidas de políticas correctas. “Como se explica detalladamente en el informe ‘Ahorrar para desarrollarse’, las bajas tasas de ahorro en el sector público y privado, sistemas financieros pequeños e ineficientes y bajos niveles de ingresos fiscales, así como una inversión pública insuficiente y problemas en el funcionamiento de los sistemas financieros y de pensiones han contribuido a la acumulación de brechas de crecimiento”, afirma el economista.

Políticas para impulsar la economía

Las opciones de política van a variar de país a país porque cada situación es distinta, especialmente en cuanto al nivel y la eficiencia del gasto público, los niveles de recaudación fiscal, y los equilibrios presupuestarios.

Las proyecciones de crecimiento moderado están en riesgo. El contexto es de enorme incertidumbre, sobre cómo será la política monetaria internacional en los Estados Unidos, los efectos que tendrá la guerra comercial que se da entre los países avanzados en relación a los flujos de comercio internacional que pueda perjudicar a países que dependen de las exportaciones. El investigador precisa que es necesario aumentar el potencial de crecimiento a largo plazo de las economías.

“Lo que planteamos en el estudio es la necesidad de poner las políticas para el crecimiento en la mesa y en el debate de las políticas públicas. La clave está en promover la productividad en las empresas, para que generen más empleo, valor agregado y capital, facilitar el acceso al crédito para la inversión, una aplicación eficiente de la legislación fiscal y contribución social”, determina.

Centroamérica está avanzando

Centroamérica debe trabajar de forma unida para reforzar el crecimiento regional en temas de desarrollo de mercado interno, valor agregado a la producción, aumentar las exportaciones, mejorar términos de intercambio en la exportación, mejorar la competitividad, promover el ahorro y la inversión no solo extranjera sino también nacional.

Osmel Manzano, asesor económico regional del BID, destaca que Centroamérica está creciendo más que Latinoamérica y el Caribe. Pero ese crecimiento no es suficiente. “Cuando traducimos este crecimiento con países de similar ingreso per cápita, se caracteriza por tener menos inversión nacional y mayor inversión extranjera. Año con año la región toma una mayor proporción de la inversión extranjera directa de toda Latinoamérica”, precisa.

El especialista detalla que la región está en la fase que requiere de invertir mucho. Para pasar de esa etapa al siguiente nivel de ingreso se requiere solventar el problema subyacente de la infraestructura, apuntarle al sector privado y la actividad económica, y aumentar el crecimiento en la región. “La infraestructura puede hacerse sin inversión pública, pero hay que generar un marco claro de financiamiento”, detalla.

Para ambos especialistas el mayor desafío es aumentar los niveles y eficiencia de las inversiones para que la región centroamericana se vuelva más productiva, crezca de manera más veloz y estable, y resguarde a la región de los shocks externos.