TRABAJANDO POR LA IGUALDAD DE GÉNERO AL 2030

Se avanza en la región por la igualdad de género en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de las Naciones Unidas.


Pareciera que este tema de la igualdad de género es principalmente una preocupación de organismos internacionales y gobiernos. La agenda política está recargada de iniciativas, proyectos y exigencias dirigidas al reforzamiento legal, conductual y cultural de esta meta. Sin embargo, la iniciativa es transversal a múltiples cambios que están ocurriendo en la sociedad y que son indispensables para avanzar hacia sociedades más justas y potencialmente más ricas.

Impulsar el rol de las mujeres será clave si se quiere alcanzar en los próximos 12 años los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Un compromiso adoptado por 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas. Son una serie de metas fuertemente interconectadas que incluyen erradicar la pobreza, impulsar el crecimiento equitativo y lograr una educación de calidad para todos.

Para el sector privado, la desigualdad de género no es solo un problema moral y social apremiante, sino también un desafío económico crítico. La consultora McKinsey Global Institute considera que “si existiera un mayor grado de paridad e igualdad entre hombres y mujeres que

hacen el mismo trabajo, se añadirían hasta US$28.000 millones a la economía mundial en 2025, esto significa un incremento del 26% del PIB”.

De hecho, como se afirma en el Informe de Desarrollo Humano 2016 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la desigualdad de género es un factor que obstaculiza el desarrollo humano. Los países con altos niveles de desigualdad entre mujeres y hombres se caracterizan por tener bajos índices de desarrollo humano. Mientras que en otros países, cuanto más alto es el nivel de igualdad de género, mayor es el PIB per cápita.

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, es apropiado destacar las iniciativas en favor de los derechos de la mujer y su empoderamiento, así como las acciones de equidad de género en el ámbito laboral y social que se están realizando a nivel mundial y regional.

EMPODERANDO A LA MUJER

El término “empoderamiento de la mujer” fue impulsado en la Conferencia Mundial de las Mujeres de las Naciones Unidas en 1995 en Beijing, como una estrategia para la igualdad y equidad. Se definió en una época en que la participación de las mujeres en las empresas y en toma de decisiones iba en aumento. “Actualmente, esta expresión conlleva también otra dimensión: la toma de conciencia del poder que individual y colectivamente ostentan las mujeres y que tiene que ver con cambios para la superación de las prácticas culturales y estructurales que contribuyen a perpetuar su situación de desventaja y desigualdad”, según lo describe la Tribuna Feminista.

Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres, comenta que “el mundo entero se comprometió a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible a no dejar a nadie atrás”. Los nuevos datos y análisis del informe “Hacer las promesas realidad: La igualdad de género en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” del organismo, presentado el 14 de febrero de 2018, indican que a menos que se acelere considerablemente el progreso en materia de igualdad de género, la comunidad internacional no podrá cumplir con su palabra. Siendo necesario una llamada urgente a la acción.

Similarmente, el reporte de la “Brecha de Género 2017” que publicó el Foro Económico Mundial, determina que al ritmo actual, cerrar la brecha de género puede tomar unos 217 años, y que en Latinoamérica y el Caribe la mujer aún mantiene una brecha de accesos y oportunidades de aproximadamente un 29,8% respecto a los hombres.

La desigualdad de género también tiene otras consecuencias macroeconómicas adversas, como una mayor desigualdad de ingresos y una menor diversificación económica. La equidad de género es en sí misma un objetivo social importante, pero la falta de ella también impone un alto costo económico, porque obstaculiza la productividad y pesa sobre el crecimiento.

POLÍTICAS E INICIATIVAS QUE MARCAN LA DIFERENCIA

Una mayor participación económica puede promoverse a través de cambios en las entidades privadas y públicas, principalmente en los sistemas de evaluación y contratación de los aspirantes a puestos de trabajo, de manera que haya igualdad de oportunidades y de escala salarial. En este sentido Panamá está marcando la diferencia a nivel regional con acciones concretas para promover la eliminación de la brecha salarial.

En 2017 se aprobó la Ley 56, la cual establece que el 30% de las Juntas Directivas de entidades estatales y empresas reguladas deben ser conformadas por mujeres. Esto se debe lograr en un período de tres años. Panamá es el primer y único país de América Latina y el Caribe en unirse a la Coalición Internacional sobre la Igualdad de Remuneración (EPIC, por sus siglas en inglés), y del 29-31 de enero de 2018 fue anfitrión de una conferencia regional para hablar sobre igualdad salarial entre hombres y mujeres. La EPIC es una alianza de la que forman múltiples partes interesadas en lograr la consecución de la Meta 8.5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que busca la igualdad de remuneración entre géneros por un trabajo de igual valor de aquí a 2030.

En República Dominicana se realizó, en la primera semana de febrero de 2018, la Consulta Regional para América Latina y el Caribe hacia el 62º Período de Sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) de Naciones Unidas. El tema prioritario de las consultas, alineado con la próxima sesión de la CSW, es: “Desafíos y oportunidades en el logro de la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas rurales”. Al evento asistieron ministras de la mujer y máximas autoridades de género de 29 países latinoamericanos y caribeños.

El encuentro buscó incidir en la agenda de derechos sociales económicos y políticos de las mujeres y niñas rurales, indígenas, afrodescendientes, en su diversidad, como cuestión democrática y de desarrollo sostenible. “El aporte productivo de las mujeres rurales se invisibiliza, y ellas viven en pobreza extrema y mucha violencia. Tenemos una responsabilidad grande con ellas para garantizar sus derechos”, apunta Luiza Carvalho, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la población rural de América Latina y el Caribe ronda los 121 millones de personas, aproximadamente el 20% de la población total. De ellas, el 48% son mujeres (58 millones) y cerca del 20% pertenecen a pueblos indígenas (24 millones).

En este contexto, poner el empoderamiento económico de las mujeres en el centro de la agenda pública cobra renovada importancia si el objetivo en la región es erigir economías no solo más prósperas y resilientes, sino también más igualitarias. “Quienes tienen a su cargo la formulación de políticas públicas enfrentan un doble desafío: proteger las conquistas en materia de igualdad de género frente a la desaceleración económica y continuar superando los persistentes obstáculos que se interponen al empoderamiento económico de las mujeres”, insiste la directora regional.

INCIDIENDO EN EL CAMBIO

La organización Vital Voices Global Partnership, una iniciativa de Hillary Clinton y Madeleine Albright, suma sus esfuerzos para promover y fortalecer el liderazgo de las mujeres para que ellas sean agentes de cambio que lleven bienestar y prosperidad a sus entornos. La ONG tiene presencia en Centroamérica y relata cómo la organización impulsa el espíritu de emprendimiento en mujeres del área rural y urbana.

“La Fundación Voces Vitales tiene casi 10 años de trabajar en visibilizar, empoderar y conectar mujeres. Nuestra Fundación es parte de Voces Vitales Global. A nivel regional hemos unido esfuerzos para promover el intercambio de experiencias y el desarrollo de iniciativas conjuntas”, dice Linda Swana, presidenta de la junta directiva y representante legal de Voces Vitales Guatemala.

En Guatemala la organización ha beneficiado a 3.500 mujeres de 173 Mi-pymes en los departamentos de Quiché, Totonicapán y Quetzaltenango. “Se han posicionado a 613 mujeres en juntas directivas y 275 mujeres ocupan nuevos puestos de liderazgo y toma de decisiones en sus microempresas rurales. Más de 800 niñas y jóvenes han sido empoderadas y se les brindan las herramientas para su desarrollo personal y profesional a través de nuestros programas”, destaca Swana.La organización ofrece capacitaciones en liderazgo, manejo del estrés, comunicación efectiva y mentoría, las cuales complementan con herramientas de gestión empresarial. “Facilitamos espacios para que tanto mentoras, aprendices, emprendedoras y personas fuera de nuestra organización puedan sensibilizarse en temas de liderazgo y además converjan para crear contactos, redes y posibles negocios”, expresa Natalia Robert, coordinadora de Comunicación de Voces Vitales Costa Rica.

Para generar desarrollo en las empresas y en los países es necesario contratar, promover y retener a mujeres. Esto no es sólo una cuestión de justicia, sino que está demostrado que incorporarlas genera un impacto económico positivo en las empresas, organizaciones y comunidades

Linda Swana, Presidenta de la junta directiva y representante legal de Voces Vitales Guatemala

Dentro de los proyectos más significativos en Costa Rica está la implementación de un Proyecto de Fortalecimiento Empresarial para Mujeres, en alianza con la Asociación Empresarial para el Desarrollo (hoy Alianza Empresarial para el Desarrollo), FUNDES y Coca Cola, con la finalidad de impactar a 90 mujeres con micro empresas. “El proyecto incluyó capacitación en gestión empresarial y desarrollo de habilidades de liderazgo. Como resultado, las empresarias alcanzaron los siguientes logros: 23% de incremento en ventas, 24% de incremento en margen de utilidad, 10% de disminución en gastos operativos, y 20% de mejoría en habilidades de liderazgo”, dice Robert.

La coordinadora de comunicación además describe que otro de los proyectos con resultados destacados son sus programas de aceleración de empresas de mujeres. “Un proyecto que nació gracias al apoyo de fondos internacionales otorgados a BAC Credomatic por parte de dos bancos de desarrollo (Banco Interamericano de Desarrollo y Financial Institutions, Latin America & the Caribbean). Más de 120 mujeres han sido beneficiadas por esta iniciativa.”

El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que la incorporación de mujeres a la fuerza laboral es fundamental para impulsar el desarrollo de la economía y que los países se vuelven más competitivos y mejoran indicadores de desarrollo humano si se cierran estas brechas.

Quienes tienen a su cargo la formulación de políticas públicas enfrentan un doble desafío: proteger las conquistas en materia de igualdad de género frente a la desaceleración económica y continuar superando los persistentes obstáculos que se interponen al empoderamiento económico de las mujeres

Luiza Carvalho, Directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe

“Para generar desarrollo en las empresas y en los países es necesario contratar, promover y retener a mujeres. Esto no es sólo una cuestión de justicia, sino que está demostrado que incorporarlas genera un impacto económico positivo en las empresas, organizaciones y comunidades. Una postura mundial que se vio reflejada recientemente en el Foro de Davos del Foro Económico Mundial, donde se planteó la importancia de priorizar este tema en la agenda de país”, describe la presidenta de Voces Vitales Guatemala.

Ambas representantes indican que para el empoderamiento de la mujer es importante promover redes de apoyo, mentores, acceso a entrenamiento en negocios y acceso a capital. Como todo proceso de emprendimiento es importante también el apoyar la confianza en sí mismas para motivarlas a asumir riesgos, el desarrollo de aspectos como la perseverancia y aprendizaje sobre los fracasos.

“También hemos encontrado aspectos que pueden ser generadores de cambio, como lo son la inclusión en procesos digitales, el acceso financiero y el apoyo a las mujeres que trabajan en la economía informal”, comenta Swana.

El informe “Mujeres Empresarias: Barreras y Oportunidades en el Sector Privado Formal en América Latina y el Caribe”, publicado por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, resalta que el 70% de las pequeñas y medianas empresas en países en vía de desarrollo pertenecen a mujeres y generan el 86% de los trabajos nuevos.

“Según cifras del Ministerio de Economía, Industria y Comercio, el 95% del parque empresarial de Costa Rica es representado por pymes, y solo el 17% de las mipymes formales en el país son propiedad de mujeres. Por ello, para incentivar la generación de nuevas ideas de negocios, las personas necesitan tener acceso a redes, que deben facilitar la comunicación y creación de alianzas, de modo que cualquier persona con la intención de emprender pueda acceder a las mismas oportunidades de financiamiento y a programas para crear estrategias de negocios, conectarse con un posible mentor, y muchas otras necesidades que se encuentran a la hora de desarrollar un negocio”, precisa Robert.