GENERACIÓN CON RUEDAS

Venta de automóviles en alza durante los últimos cinco años. Panamá es el mayor importador y el que más paga por carros turismos. Crece la demanda de autos eléctricos, excepto en Honduras.


Marcas de tradición y exclusivas están presentes en la industria automotriz de la región centroamericana. Importadores
y distribuidores suplen el mercado y se acoplan a las nuevas tendencias para jugar un rol que contribuya a satisfacer la demanda, cumplir una aspiración y afirmar su crecimiento y estabilidad.
Un informe de la Organización Internacional de Fabricantes de Automóviles evidencia que en los últimos cinco años la venta de carros en Centroamérica, Panamá y República Dominicana se ha mantenido en alza. El único país que experimentó una caída significativa que se recupera este año es República Dominicana.

Al primer semestre de este año se registró un crecimiento de 9,6% en relación con lo observado en el mismo lapso de 2015, llegando a 105,100 unidades vendidas.

El país que registra las mejores ventas en este primer semestre es Costa
Rica con 31,900, seguido de Panamá con 29,400 y Guatemala con 15,100. Honduras es el país que menos unidades nuevas ha vendido: 5.000.

IMPORTACIONES

Panamá lidera la importación de vehículos tipo turismo a junio de 2016. Invirtió $454,5 millones, le sigue Costa Rica con $430,3 millones. Los que menos importaron fueron Honduras con $88 millones y Nicaragua, 69,2 millones.

En el segmento de motocicletas, Guatemala ocupa la primera posición como mayor importador en los últimos cinco años e incluso durante el primer semestre de 2016. Importó $78,4 millones en vehículos de dos ruedas, le sigue Costa Rica con $38.9 millones. El que menos importó fue Panamá: $5.1 millones.

Miguel Gorrias, gerente de mercadeo de Nacional Automotriz, de Costa Rica, que maneja las marcas Ford y Volkswagen, afirma que la industria automotriz de este país experimenta un crecimiento sostenido cada año porque la mayoría de las marcas están en constante innovación y ofrecen las mejores ofertas. Además, los bancos se proyectan con facilidades de nacimiento para el público general.

“Los compradores buscan la mejor relación calidad-precio y son suma- mente atraídos por las extras que ofrece cada marca y modelo. Cualquier tipo de regalía o promoción siempre es un factor importante durante la toma de decisión. Al igual que la calidad y reputación del taller de la marca, así como la reventa”, expone.

En el criterio del experto, la inversión “esencial” de momento en la industria automotriz es la de construir más sucursales para estar más cerca del consumidor y ofrecer un servicio especializado de calidad.

TENDENCIAS

El objetivo primordial es siempre tener el vehículo más completo que satisfaga a los usuarios tanto a nivel estético como en rendimiento, seguridad y entretenimiento.

Gorrias indica que varias marcas en la región han optado por invertir en tecnologías nuevas como las de los automóviles que poseen motores más pequeños y eficientes, como el caso de Ford con los EcoBoost. “Los vehículos híbridos, como el Ford con FusionHybrid SE, y vehículos eléctricos”, son también tendencias.

Lo que ocurre en Centroamérica es congruente con el camino que ha tomado la industria automotriz a nivel mundial. Según la consultora EY, Panamá fue el líder de la demanda de carros eléctricos el año pasado al haber reportado 25.600 unidades, lo que significó un crecimiento de 3,9% en relación con el cierre de 2014.

La consultora EY proyectó que el uso de carros con motor eléctrico aumentará en 400% hacia el año 2025. La empresa estima que los importadores y dealers tendrán que maximizar y planificar las necesidades de inventarios de repuestos para poder suplir la demanda de estos vehículos, lo que adicionalmente implicará desarrollo de una infraestructura con capacidad de atender estos requerimientos de carga. Incluyendo nuevos sistemas de seguridad incluyendo sistemas de alerta a peatones. Además, hay una tendencia fuerte de alivianar el peso del carro sustituyendo el acero por fibra de carbono o aluminio, lo que implica requerimientos más elevados de protección a los ocupantes de los vehículos.

Otro adelanto para los próximos años es la de los carros autónomos, con lo que se disminuirán las probabilidades de sufrir choques frontales o traseros respecto de otros vehículos que no permiten a los conductores la intervención en el frenado.

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