“ESPERAMOS CRECIMIENTO ESTABLE Y HETEROGÉNEO PARA CENTROAMÉRICA EN EL AÑO 2017”

Todd Martínez | Director asociado del equipo de Soberanos de Fitch Ratings

Costa Rica y Guatemala seguirán con el freno en el tipo de cambio. Calificación de riesgo de Costa Rica podría ser rebajada.


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iversificación exportadora, un mejor flujo de remesas y menores costos de energía se combinarán a favor de los países de la región en el año 2017. Mientras, los problemas estructurales seguirán frenando algunos proyectos de inversión.

Las calificaciones de riesgo crediticio de Fitch se mantendrán para la mayoría, con la excepción de Costa Rica, donde se podría rebajar la perspectiva.

Todd Martínez, director asociado del equipo de Soberanos de Fitch para América Latina, habla con AméricaEconomía Centroamérica sobre estos horizontes económicos del próximo año, así como del efecto ‘Trump’ y devaluaciones de las monedas.

¿Qué expectativas de crecimiento tiene Fitch sobre Centroamérica, Panamá y República Dominicana hacia el 2017?

Esperamos crecimiento estable al nivel regional en 2017 con respecto a los años anteriores; pero con heterogeneidad entre países. Colas de viento por los menores

precios de energía y menor dinamismo en Estados Unidos están apoyando a todos, pero en niveles de crecimiento dispersos.

Panamá y República Dominicana siguen siendo las estrellas de la región, reflejando dinamismo tanto en el consumo como la inversión. Panamá se destaca por su muy

alta tasa de inversión, reflejando no solamente la expansión del Canal, sino también proyectos logísticos privados relacionados y otro proyecto minero que va arrancando.

Costa Rica ha preservado un modelo económico exitoso después del cierre de la planta Intel en 2014; mientras otras actividades han crecido (servicios profesionales, manufacturas hightech, turismo).

El Salvador sobresale como la economía más débil de la región, reflejando de ciencias estructurales como el crimen y atasco político, los cuales pesan en el clima de inversión.

Esperamos una moderación en crecimiento de Nicaragua, pero a un nivel relativamente alto que refleja su diversificación exportadora y ventajas en costos laborales y seguridad. En Guatemala, remesas familiares y menores costos de energía deben apoyar un crecimiento sólido; pero sus tasas siguen siendo bajas en el contexto del alto crecimiento de la población por debilidades sociales.

¿Cuál será el efecto Trump en la región?

El “efecto Trump” es algo difícil de pronosticar ahora. Si bien el comercio exterior emergió como un tema de preocupación en el escenario político de Estados Unidos, el acuerdo CAFTA-DR no ha recibido mucho escrutinio. En contraste a México, Estados Unidos tiene un superávit comercial con CAFTA-DR y las industrias de mayor sensibilidad política (ejemplo: automóviles) no tienen una gran presencia en el bloque; pero como Estados Unidos es la principal fuente de inversión extranjera de la región, puede haber un efecto negativo

por incertidumbre hasta que haya claridad sobre las políticas comerciales y tributarias específicas que quiere avanzar la nueva administración.

¿Se proyectan cambios en las calificaciones de riesgo soberano de los países centroamericanos?

La perspectiva refleja si hay una buena probabilidad de una subida o rebaja de la calificación en los próximos 12-18 meses. En este momento casi todos tienen una perspectiva estable, lo que significa que no esperamos cambios en sus calificaciones en ese horizonte, con la posible excepción de Costa Rica por su perspectiva negativa.

-Honduras: N/A

-Costa Rica: BB+/Negativa: la calificación podría ser rebajada por la tendencia negativa que hemos observado en las cuentas públicas. Altos déficits siguen aumentando la deuda pública y en el Congreso hemos visto poco progreso en proyectos de reformas fiscales para revertir

esta tendencia.
-El Salvador: B+/Estable
-Guatemala: BB/Estable
-Nicaragua: B+/Estable
-Panamá: BBB/Estable
-República Dominicana: BB-/Estable:

Recién en noviembre subimos esta calificación, desde B+/Positiva, para reflejar su alto dinamismo económico y creciente ingreso per cápita, reducida vulnerabilidad externa y mejor control fiscal durante el último ciclo electoral.

Uno de los elementos claves de la competitividad son las cargas tributarias. Hay bastante polémica sobre la proporción correcta de estas respecto del tamaño de la economía. Cuando se reduce la capacidad de com- pra de la persona, disminuye la inversión.

Las políticas tributarias de la región ¿crean o frenan la inversión privada?

En Costa Rica hay un “estado de bien- estar” que se sustenta en recaudación del Gobierno y banco de seguridad social.

La competitividad tributaria es un factor en el clima de inversión; pero también figuran factores como la calidad de capital humano e infraestructura que requieren gasto público y, por ende, impuestos.

Panamá muestra una alta tasa de inversión privada y su baja carga tributaria podría ser un factor que apoya su atractivo; pero Guatemala se destaca por bajas tasas de inversión a pesar de una baja carga tributaria, consecuencia de debilidades estructurales (bajo capital humano, inseguridad) que en algún medida reflejan la falta de recursos fiscales para atender estas de ciencias. (Fitch no evalúa a Honduras).

¿Qué factores influirán en el tipo de cambio de las monedas centroamericanas?

proyeccionesLos mejores términos de intercambio han fortalecido las monedas de Costa Rica

y Guatemala en los últimos años. En 2016, fuertes remesas familiares hacia Guatemala han contribuido aún más a esta tendencia; pero Costa Rica ha visto devaluación por la no emisión de un bono soberano

y la alta demanda por importaciones. Anticipamos que los bancos centrales de ambos países continuarán interviniendo para mitigar volatilidad, especialmente en Costa Rica, donde el alto endeudamiento privado en dólares genera más sensibilidad al tipo de cambio.

En República Dominicana y Nicaragua anticipamos que los bancos centrales continuarán manejando devaluaciones suaves de sus monedas, como anclas de sus políticas monetarias.

¿Inflación en 2017?

Proyectamos un leve repunte en la inflación, más que todo por la disipación del efecto de la caída en el precio de la energía.