PARAÍSOS FISCALES “OFFSHORE”

La complejidad empresarial demanda este tipo de estructuras.


Panamá Papers se le denominó al escándalo de filtración de documentos más grande de la historia. Son más de 11 millones de documentos relacionados con la compañía panameña Mossack Fonseca, que se dedica a ofrecer servicios legales y de sociedades offshore, o que operan fuera de la jurisdicción donde fueron inscritas.

La principal característica de una sociedad offshore es que está registrada en un país donde no realiza ninguna actividad económica. Por ello la persona jurídica se inscribe en ese territorio, pero no opera comercialmente. Debido al principio de territorialidad, los ingresos de negocios obtenidos fuera del país no se consideran como tributables.

Son tres ventajas las que aporta la creación de una sociedad en una jurisdicción de ultramar o “paraíso fiscal”, como se les conoce. La más significativa es la ventaja fiscal, que considera la no aplicación de impuestos sobre la renta, impuesto sobre venta y la excepción de presentación de declaraciones tributarias sobre las actividades fuera de las fronteras del país.

Le sigue en importancia la capacidad de mantener debidamente protegidos los activos de estas empresas lejos de interferencias ilícitas por parte de autoridades locales o bandas criminales al estar fuera de su alcance jurídico. Finalmente, la confidencialidad obtenida en la administración de las sociedades, que no puede ser vulnerada por funcionarios de entidades gubernamentales locales.

Quienes residen en un país aunque se considere paraíso fiscal sí deben pagar impuestos. Las empresas extranjeras no están obligadas siempre que no realicen negocios adentro del territorio donde están registradas. Según Oxfam Internacional, hay $7,6 billones administrados en estos territorios, lo que equivale al producto interno bruto de Reino Unido y Alemania juntos.

Empresas OFFSHORE

Hay razones legítimas para operar con sociedades offshore. Una de las más comunes es la consolidación de ingresos provenientes de operaciones en varios países diferentes. Cada sociedad paga impuestos por operar en ese país y los excedentes los envía a una sociedad extranjera que aplica impuestos territoriales.

Adicionalmente, la empresa o sus directivos pueden requerir este tipo de personas jurídicas por razones de estrategia comercial, de seguridad personal o simplemente para no ser afectado por legislaciones creadas para dañarlas.

La creación de empresas offshore está relacionada con lo que se denomina “ingeniería fiscal legal”, una práctica empresarial obligatoria si se quiere ser competitivo en un mundo globalizado.

Un gran número de países toma medidas arbitrarias de control de flujos de capital como paso con los llamados –corralitos- en Argentina y Ecuador. O devalúa la moneda sorpresivamente, impone controles cambiarios o simplemente confisca bienes con la fuerza de las armas. Los cambios sistemáticos de impuestos, los tributos selectivos y sobre todo la incertidumbre empujan a las empresas a una diversificación y protección de sus inversiones en jurisdicciones estables y confiables.

A pesar de ello, esta alternativa es tomada por los detractores como una forma de evadir impuestos u ocultar riquezas. Los expertos en Derecho la defienden como una práctica empresarial que está totalmente fundamentada en la legalidad, cuyo fin es perseguir el mejor uso de los recursos disponibles para la generación de riqueza mediante producción de bienes y servicios. Adicionalmente, tiene un fundamento práctico relacionado con la inestabilidad política y la falta de institucionalidad jurídica que introduce incertidumbre a la gestión empresarial.

Jaime Alemán, juris doctor por la Universidad de Duke y economista con grado Magna Cum Laude de Notre Dame, es socio fundador de la firma legal panameña Alemán Cordero Galindo & Lee, establecida hace 31 años. Entre las once áreas de práctica que posee el bufete figura los servicios offshore.

Explica que la principal motivación para la creación de una sociedad offshore, usualmente, es la apertura de una cuenta bancaria, ya que por razones de confidencialidad y de limitar su responsabilidad civil ante una eventual demanda, la parte interesada prefiere no tener sus bienes a nombre personal. Muchas veces se usan también para la compra de un bien inmueble, o como parte de una estructura hereditaria. Esto se hace en todas partes del mundo y se ha venido haciendo por muchísimos años.

Los paraisos fiscales

“Las sociedades offshore son usadas tanto por individuos como por empresas. Todas las grandes compañías del mundo tienen subsidiarias, y muchas veces las establecen en jurisdicciones con bajas tasas impositivas por razones obvias. Es algo perfectamente legal y aceptable”, expone el abogado.

 

“Siempre ha habido interés por las offshore. El negocio ha aumentado simplemente porque vivimos en un mundo donde cada vez hay más riqueza y por ende más necesidad para este tipo de estructura”.

Contrario a la afirmación de que con las offshore se favorece la evasión de impuestos, Alemán responde que en los últimos años todos los países han suscrito un sin número de tratados de intercambio de información fiscal que permiten a los gobiernos solicitar información al país donde uno de sus ciudadanos mantiene una cuenta, para asegurarse que está declarando debidamente los réditos que produce dicha cuenta, y que no la esté usando para evadir sus responsabilidades fiscales.

La gran mayoría de las sociedades offshore tienen propósitos legítimos; pero el cuestionamiento es ¿cómo prevenir que este mecanismo legal no sea utilizado por organizaciones criminales o para propósitos ilegítimos?.

En este punto, Alemán expresa que una sociedad no puede cometer un acto delictivo al menos que tenga una cuenta bancaria. Pero es aquí donde los bancos “siempre han sido los responsables de hacer el due diligence de los clientes que abren una cuenta, ya sea a título personal o de una sociedad. Por supuesto que el abogado también hace su propio due diligence, con lo cual hay un doble filtro para evitar al máximo que la sociedad sea mal utilizada.

Sin embargo, “no hay manera humana de estar 100% seguro que un individuo siempre actuará con apego a la Ley. Para eso existen mecanismos para monitorear el movimiento de las cuentas bancarias y reportar a las autoridades respectivas cualquier movimiento sospechoso”.

Ahondando sobre algunos territorios de Estados Unidos que tienen mecanismos legales que permiten la creación de sociedades offshore, como son la LLC, por ejemplo, Alemán refiere que dichas offshore tienen las mismas características de las que se incorporan en Panamá, Bahamas o Belice. “No hay ninguna diferencia importante entre una u otra”.