ENERGÍA Y BPO, LOS BLANCOS PREFERIDOS

El desarrollo de la banca de inversión está asociado al crecimiento económico de la región. En República Dominicana analizan Ley que promueve el mercado de valores.


Para Felipe Baselga, director de asesoría financiera de Deloitte Guatemala, el empuje de la banca de inversión regional se ve principalmente condicionada por el nivel de desarrollo económico y empresarial del istmo.

“En Centroamérica hay pocas transacciones grandes (por encima de US$500 millones en valor), lo que limita el interés de los grandes bancos y boutiques internacionales en tener presencia local, ya que pueden atender esas escasas oportunidades desde oficinas en Estados Unidos u otros países más grandes. Esta circunstancia permite a boutiques y big four (cuatro firmas auditoras más grandes del mundo), enfocadas en el mercado medio (transacciones entre $10 millones y $500 millones), ser las únicas empresas ofreciendo servicios de banca de inversión a nivel local”, expone.

Según Baselga, la limitada existencia de grandes operaciones y el bajo nivel de desarrollo económico y empresarial conllevan que los servicios de banca de inversión no estén tan desarrollados como en otros países de Latinoamérica, EUA o Europa; es decir, procesos y estructuras financieras poco sofisticadas y financiación bancaria escasa y limitada.

“Si a esto le añadimos el desconocimiento entre los clientes potenciales del valor añadido que agregan los servicios; la reticencia cultural en algunos países a contratar asesores y las limitaciones de la banca tradicional a la hora de financiar posibles operaciones, hay que considerar que el sector tiene todavía por delante un importante potencial de desarrollo y crecimiento”.

En el criterio del experto, el único país de la región en el que se observa un mayor desarrollo de la banca de inversión es Costa Rica, donde hay una industria de private equity más activa, una mayor inversión extranjera y un mercado de transacciones más dinámico.

LAS APUESTAS

En Centroamérica hay cuatro industrias con gran potencial para atraer capital y generar operaciones: energía (principalmente las renovables), contact centers y BPO, farmacéuticas y restaurantes.

 

Felipe Baselga
Felipe Baselga

Sin embargo, es necesario hacer compatibles los intereses de las empresas con los de los clientes. Por ello un buen asesoramiento siempre buscará alinear los intereses del usuario y del asesor. “Esto es algo básico en un mercado tan pequeño y donde lograr confianza del cliente requiere mucho esfuerzo. Esta confianza es fundamental para lograr la recurrencia que permita hacer sostenible el negocio del asesor”, señala Baselga.

En contravía, el caso de República Dominicana es muy distinto. Francis Caamano, director de consultoría de Deloitte República Dominicana, refiere que se ha empezado a reconocer la necesidad de incentivar la inversión mediante el mercado de valores y motivando la creación de instrumentos de inversión que no se limiten a la preservación de capital, sino que respondan también a otros segmentos de la población que desean generar riqueza.

Considera que en Centroamérica, Panamá y República Dominicana hay un mercado competitivo. Sin embargo, enfatiza en que aún hay mucho que recorrer, sobre todo en la parte de crear conciencia al cliente sobre el mercado de valores, principalmente sobre los beneficios de nuevas alternativas de inversión de renta variable que empiezan a surgir.

Actualmente, el Congreso del país caribeño discute el Proyecto de Ley de Mercado de Valores que tiene por objetivo fomentar el mercado de valores y la confianza del inversionista a través de un programa de reordenamiento, modernización y mayor transparencia, considerando la importancia que el desarrollo del mismo tiene para impulsar los sectores productivos.

En 2016, los nuevos fondos de inversión inmobiliarios recientemente creados y que han distribuido dividendos pueden evidenciar un rendimiento anualizado mayor a un 9% (en moneda local), que es consistentemente superior que el retorno pagado por otras inversiones de renta fija disponibles en el mercado dominicano.